Ahida Video- La historia de un niño con TDAH. |
Os facilitamos el link del video de que se presento en la inauguración del IV Congreso Nacional del TDAH. Celebrado el 11-12 de Mayo en Donostia.
De título: La historia de un niño con TDAH. Neurociencias - Conozca a Shota: la historia de un niño con TDAH | Las ponencias del congreso se pueden verse en la página de la Federación Española de TDAH. www. feaadah.org |
Inteligencia emocional, habilidades sociales, modificación de conducta, atención, memoria, ansiedad, técnicas de estudio y el juego.
¿Qué espera un niño con TDAH y sus padres de nosotros?
Carta de Diego
Estimado profe:
Antes de que comience el curso, permíteme hablarte de mí. Soy un niño que tiene un trastorno llamado TDAH. Esto significa que me comportaré de forma muy inquieta, a veces impulsiva. En ocasiones me será difícil mantener la atención. Me distraeré fácilmente y a veces haré bobadas que distraigan a los demás. Olvidaré los deberes y también los libros y cuadernos. Quiero que sepas que todo esto no lo lo hago porque quiera, sino porque no puedo evitarlo. Tampoco te sientas ofendido, ni pienses que deseo fastidiarte.
Me gustaría que, pese a todo lo que el TDAH me haga hacer en clase, me quieras, me aceptes, y me digas que valgo mucho, que soy un buen niño y también que en ocasiones soy capaz de hacer cosas con éxito. Sé, por mis padres que hacer esto te va a resultar difícil, pero... ¡Tú eres un profe!
Seguro que lo harás bien. Es bueno, que guardes esta carta y la leas a menudo, porque nos hará falta a los dos...
Con mucho cariño,
tu alumno Diego
Estimado profe:
Antes de que comience el curso, permíteme hablarte de mí. Soy un niño que tiene un trastorno llamado TDAH. Esto significa que me comportaré de forma muy inquieta, a veces impulsiva. En ocasiones me será difícil mantener la atención. Me distraeré fácilmente y a veces haré bobadas que distraigan a los demás. Olvidaré los deberes y también los libros y cuadernos. Quiero que sepas que todo esto no lo lo hago porque quiera, sino porque no puedo evitarlo. Tampoco te sientas ofendido, ni pienses que deseo fastidiarte.
Me gustaría que, pese a todo lo que el TDAH me haga hacer en clase, me quieras, me aceptes, y me digas que valgo mucho, que soy un buen niño y también que en ocasiones soy capaz de hacer cosas con éxito. Sé, por mis padres que hacer esto te va a resultar difícil, pero... ¡Tú eres un profe!
Seguro que lo harás bien. Es bueno, que guardes esta carta y la leas a menudo, porque nos hará falta a los dos...
Con mucho cariño,
tu alumno Diego
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domingo, 27 de mayo de 2012
Fundacion Ahida - La historia de un niño con TDAH
sábado, 26 de mayo de 2012
Niño - Familia - Profesorado
Cuando se acude a los centros escolares a hablar con el profesorado, especialmente el tutor y el psicólogo del centro, suele haber un factor común, los docentes tienen un punto de vista, los padres otro y el niño suele sentirse incomprendido "me tienen mania", "no me ayudan"...
Cada caso tiene sus particularidades, pero desde la experiencia que he podido adquirir, si que es verdad que al profesorado le cuesta ponerse en la piel de un niño con TDAH y sus familias; no son capaces de proporcionarle recursos dentro del aula para que pueda seguir mejor las clases, o adaptarles la forma de examen, aunque sea simplemente el tamaño de la letra...
Posibles consejos ante los exámenes
- Utilizar un pupitre aislado
- Adecuar el número de preguntas a su capacidad de concentración
- Utilizar diferentes formas de evaluar: exámenes, preguntas orales, test.
domingo, 20 de mayo de 2012
Reflexionando sobre las dificultades
Para la elaboración de la memoria, hay que tener en cuenta diversos aspectos "vividos" en las sesiones del Prácticum II. En este ocasión, quería centrarme en aquello que encuentro más difícil de controlar y que muchas veces te obliga a replantear la sesión... no es otra cosa que es el estado emocional del niño con TDAH y los cambios de humor o de comportamiento, algunas veces tienen reacciones inesperables e incluso desafiantes. Como especialista hay que manternerse firme, porque sino son capaces de sacarte de tus casillas sin demasiado empeño. Puede parecer incluso una relación de "tira y afloja", pero necesitan ver en el psicólogo/a o psicopedago/a una persona que les marca y que les pauta, mostrándoles afecto y cariño, pero ante situaciones o reacciones inesperadas (o simplemente ganas de llamar la atención) deben saber quién manda y hasta donde pueden llegar.
Esta semana, uno de los niños que acude a uno de los talleres (5º primaria), trae una pelotita de plástico, mientras sube al aula juega con ella, aún sabiendo que durante la sesión de trabajo, NO pueden traer o tener a la vista ningún juguete u objeto que les pueda distraer. Con el taller empezado vuelve a sacar la pelotita del bolsillo, le digo "J. para ya", junto a él también estaban otros 2 alumnos, así que su esfuerzo por llamar la atención delante de éstos incrementó, paró de trabajar y empezó a rallar la mesa. "J. limpia la mesa, por favor" y éste contestó "No pienso limpiar nada, lo haré cuando me devuelvas la pelota". El hecho de ignorarlo fue suficiente para que en 10 minutos dejara de comportarse de esta forma, de hecho la pelota se quedó guardada en uno de los armarios y al finalizar la sesión ni la pidió. Os cuento esto para que veais que muchas veces te ponen a prueba y no se puede ceder siempre a este tipo de chantajes, puesto que no les estaríamos ayudando.
El trabajo con estos niños es muy gratificante, se aprene mucho con ellos y ver el progreso que hacen es algo que te hace sentir bien. Hay días que no hay ningún problema o que si intentan empezar alguna broma o tontería, con un gesto que les hagas paran, pero hay otras veces que no es tan fácil, es cuestión de práctica y de saberlos llevar.
domingo, 13 de mayo de 2012
Cuento sobre el TDAH
¿Si no se realiza un buen diagnóstico qué?
Quiero compartir esta historia escrita por unos padres. Destacan palabras como "Nuestro hijo fue diagnosticado de TDAH pero resultó
que lo que le pasaba era algo distinto". Parece que recoge el sentimiento de muchas familias con este problema y que luchan por la mejoría de sus hijos, espero que os haga reflexionar...
Llevamos mucho tiempo pensando sobre el problema de nuestro hijo. Un profesional
tras otro, con muy buenas intenciones, pero con muy pocos resultados. Un día nos
dijimos que no queriamos sólo tapar el problema, que queríamos llegar al fondo
de todo, encontrar la causa para poder encontrar la solución. Estamos
convencidos que es posible y por eso no nos rendimos. Hemos encontrado terapias
de las que hace unos meses no sabiamos absolutamente nada, entre otras cosas
porque ningún profesional nos informó, hemos ido forjandonos una idea (la
nuestra) sobre el problema y hemos diseñado una estrategia basada en la
experiencia de muchos y en el asesoramiento de profesionales con ganas de ayudar
a nuestro hijo, no de hacer que moleste menos.
"Voy a contaros la historia de unos amigos que vivían en una preciosa
casa.
Ésta era el orgullo de la familia. La habían comprado con esfuerzo e ilusión.
Al cabo de poco tiempo de vivir en ella, comenzaron los problemas. Primero fueron las goteras y después las tejas, que no dejaban de caerse sin razón aparente. Se veían obligados a renovar el tejado todos los años.
Luego aparecieron pequeñas grietas que iban transformándose en otras más grandes que había que rellenar. Estaban por todas partes: abajo, en el salón y en la cocina. Arriba, en casi todas las habitaciones. Se hicieron visibles tanto en la fachada como en el interior.
La pintura se resquebrajaba y se caía a jirones, teniendo que pintarlo todo de nuevo.
Lo peor fue cuando las paredes empezaron a mostrar debilidad e inestabilidad. Hubo que construir contrafuertes en las cuatro fachadas para apuntalarlas y evitar que la casa entera se viniera abajo.
Seguía siendo una casa bonita, pero sus habitantes empezaban a estar cansados de las preocupaciones y de visitar a tantos y tantos expertos en construcción.
"Tienen ustedes que hacerse a la idea de que este tejado no aguantará y no les queda otro remedio que renovarlo todos los años", decían unos…
"No se preocupen", decían otros… "Nosotros nos ocuparemos de todo. Apuntalaremos las paredes y seguro que aguanta la casa en pie otros cien años."
"¡Oiga!, que esta casa no tiene cien años."
"Ah, ¿no? Vaya… pues lo parece… Pero bueno, lo dicho: nosotros nos encargamos."
Y así pasaron los años. Y la casa aguantaba estoicamente, llena de parches y muletas, con tejas que se caían cada dos por tres… temiendo las inclemencias del tiempo…
Un día, un amigo les contó lo contento que estaba con su casa desde que había contratado los servicios de un "organizador arquitectónico".
"Por suerte no nos hace falta ayuda con nuestra casa", le aseguraron. "Tenemos a los mejores expertos en construcción trabajando aquí a menudo."
"Bueno, os dejo su tarjeta por si cambiáis de idea."
Preguntaron a sus conocidos y a los expertos en construcción si ellos sabían algo del "organizador arquitectónico".
"¡Es un charlatán!", respondió uno. "¡Un farsante!", aseguró otro. "Sólo conseguiréis que os saque el dinero sin solucionar vuestros problemas", dijeron los demás.
Nuestros protagonistas sintieron que esta última observación encajaba bastante con los mismos que la hacían. Y total… no tenían demasiado que perder dada su situación.
El organizador arquitectónico les habló con claridad: "Vuestra casa está situada en un hermoso paraje. Su planta es pequeña pero magnífica. En sus paredes apenas se notan las grietas que han sido magistralmente retocadas. El tejado es nuevo y reluciente… Y los contrafuertes… la verdad es que se ponen tanto últimamente que ya nos vamos acostumbrando a verlos. Hasta tal punto, que pronto nos extrañará ver casas sin ellos… Los colores que la envuelven son bellos y la decoración exquisita, no falta en ella un detalle ni el calor del hogar… Pero… ¡nada de esto es suficiente si la casa no se sostiene!"
"¿Y qué podemos hacer? Llevamos años luchando…"
"¿Qué os parece iniciar una nueva lucha, pero en la dirección adecuada?"
"¿Qué quieres decir?"
"Pues que es hora de dejar de poner parches aquí y allá. Es hora de dejar de poner remedios transitorios que os atarán de por vida y traerán nuevas necesidades y preocupaciones. Es hora de dejar de mirar los pequeños problemas que van surgiendo por todas partes y plantearnos dónde está la verdadera razón de que todo esto ocurra.
Y la razón es bien sencilla: FALLAN LOS CIMIENTOS… los pilares y las vigas maestras… Sin unos cimientos sólidos, de poco nos servirá renovar el tejado cada año y rellenar grietas constantemente. A esta casa le falta una buena base."
"¿Y cómo se la daremos?"
"Pues igual que a todas las casas del mundo. Cuando fallan los cimientos sólo podemos volverlos a construir."
A nuestros amigos les pareció todo muy lógico y se preguntaron por qué nunca alguien les había propuesto hacer lo mismo. Se informaron bien de cómo sería el proceso y se pusieron manos a la obra.
Fueron unos meses muy duros, con la casa llena de obreros y de ruido. Todo cubierto de polvo y patas arriba. Incomodidad y trabajo extra para toda la familia…
Pero al cabo de este tiempo, la pequeña casa era no sólo bella, sino también sólida y segura. Jamás volvió a preocupar a sus moradores, sólo les dio felicidad y satisfacciones.
Los expertos en construcción, junto a los fabricantes de tejas, siguen sin reconocer la mejoría en la casa, aún a pesar de ser absolutamente evidente. Cuando la gente les pregunta, evaden el tema o simplemente se excusan diciendo que eso de la "organización arquitectónica" no es una profesión reconocida y que su labor no tiene ninguna base científica…
Si piensas que esta historia es simple, absurda e irreal, te diré que así vemos muchos la situación actual del TDA-H… igual de simple, de absurda y de irreal. Una vez más, la realidad supera la ficción.
Ésta era el orgullo de la familia. La habían comprado con esfuerzo e ilusión.
Al cabo de poco tiempo de vivir en ella, comenzaron los problemas. Primero fueron las goteras y después las tejas, que no dejaban de caerse sin razón aparente. Se veían obligados a renovar el tejado todos los años.
Luego aparecieron pequeñas grietas que iban transformándose en otras más grandes que había que rellenar. Estaban por todas partes: abajo, en el salón y en la cocina. Arriba, en casi todas las habitaciones. Se hicieron visibles tanto en la fachada como en el interior.
La pintura se resquebrajaba y se caía a jirones, teniendo que pintarlo todo de nuevo.
Lo peor fue cuando las paredes empezaron a mostrar debilidad e inestabilidad. Hubo que construir contrafuertes en las cuatro fachadas para apuntalarlas y evitar que la casa entera se viniera abajo.
Seguía siendo una casa bonita, pero sus habitantes empezaban a estar cansados de las preocupaciones y de visitar a tantos y tantos expertos en construcción.
"Tienen ustedes que hacerse a la idea de que este tejado no aguantará y no les queda otro remedio que renovarlo todos los años", decían unos…
"No se preocupen", decían otros… "Nosotros nos ocuparemos de todo. Apuntalaremos las paredes y seguro que aguanta la casa en pie otros cien años."
"¡Oiga!, que esta casa no tiene cien años."
"Ah, ¿no? Vaya… pues lo parece… Pero bueno, lo dicho: nosotros nos encargamos."
Y así pasaron los años. Y la casa aguantaba estoicamente, llena de parches y muletas, con tejas que se caían cada dos por tres… temiendo las inclemencias del tiempo…
Un día, un amigo les contó lo contento que estaba con su casa desde que había contratado los servicios de un "organizador arquitectónico".
"Por suerte no nos hace falta ayuda con nuestra casa", le aseguraron. "Tenemos a los mejores expertos en construcción trabajando aquí a menudo."
"Bueno, os dejo su tarjeta por si cambiáis de idea."
Preguntaron a sus conocidos y a los expertos en construcción si ellos sabían algo del "organizador arquitectónico".
"¡Es un charlatán!", respondió uno. "¡Un farsante!", aseguró otro. "Sólo conseguiréis que os saque el dinero sin solucionar vuestros problemas", dijeron los demás.
Nuestros protagonistas sintieron que esta última observación encajaba bastante con los mismos que la hacían. Y total… no tenían demasiado que perder dada su situación.
El organizador arquitectónico les habló con claridad: "Vuestra casa está situada en un hermoso paraje. Su planta es pequeña pero magnífica. En sus paredes apenas se notan las grietas que han sido magistralmente retocadas. El tejado es nuevo y reluciente… Y los contrafuertes… la verdad es que se ponen tanto últimamente que ya nos vamos acostumbrando a verlos. Hasta tal punto, que pronto nos extrañará ver casas sin ellos… Los colores que la envuelven son bellos y la decoración exquisita, no falta en ella un detalle ni el calor del hogar… Pero… ¡nada de esto es suficiente si la casa no se sostiene!"
"¿Y qué podemos hacer? Llevamos años luchando…"
"¿Qué os parece iniciar una nueva lucha, pero en la dirección adecuada?"
"¿Qué quieres decir?"
"Pues que es hora de dejar de poner parches aquí y allá. Es hora de dejar de poner remedios transitorios que os atarán de por vida y traerán nuevas necesidades y preocupaciones. Es hora de dejar de mirar los pequeños problemas que van surgiendo por todas partes y plantearnos dónde está la verdadera razón de que todo esto ocurra.
Y la razón es bien sencilla: FALLAN LOS CIMIENTOS… los pilares y las vigas maestras… Sin unos cimientos sólidos, de poco nos servirá renovar el tejado cada año y rellenar grietas constantemente. A esta casa le falta una buena base."
"¿Y cómo se la daremos?"
"Pues igual que a todas las casas del mundo. Cuando fallan los cimientos sólo podemos volverlos a construir."
A nuestros amigos les pareció todo muy lógico y se preguntaron por qué nunca alguien les había propuesto hacer lo mismo. Se informaron bien de cómo sería el proceso y se pusieron manos a la obra.
Fueron unos meses muy duros, con la casa llena de obreros y de ruido. Todo cubierto de polvo y patas arriba. Incomodidad y trabajo extra para toda la familia…
Pero al cabo de este tiempo, la pequeña casa era no sólo bella, sino también sólida y segura. Jamás volvió a preocupar a sus moradores, sólo les dio felicidad y satisfacciones.
Los expertos en construcción, junto a los fabricantes de tejas, siguen sin reconocer la mejoría en la casa, aún a pesar de ser absolutamente evidente. Cuando la gente les pregunta, evaden el tema o simplemente se excusan diciendo que eso de la "organización arquitectónica" no es una profesión reconocida y que su labor no tiene ninguna base científica…
Si piensas que esta historia es simple, absurda e irreal, te diré que así vemos muchos la situación actual del TDA-H… igual de simple, de absurda y de irreal. Una vez más, la realidad supera la ficción.
Carta de un alumno a sus maestros
Me gustaría compartir con vosotros otra carta de un alumno TDAH a sus maestros.
A mis maestros:
Ya me conoces, me llamo... y como todos soy un niño especial, único e irrepetible.
He sido detectado como un TDAH, que significa que tengo un "Trastorno por déficit de atención con Hiperactividad".
No es una enfermedad, es una condición con la que tengo que aprender a vivir, y necesito que TÚ me ayudes:
- Permíteme que me mueva más de lo normal. Estaré siempre dispuesto a ir a por algo, borrar la pizarra, tirar un papel a la papelera etc.
- A veces soy demasiado impulsivo: ayúdame a controlarme.
- Vigila bien mis movimientos.
- Cambio de atención constantemente, cualquier cosa me distrae, por lo que me resulta difícil concentrarme en una sola tarea mucho tiempo.
- Dame instrucciones claras y concisas, por favor.
- Asegúrate de que te he entendido.
- Me resultan más fáciles las tareas cortas.
- Soy muy variable, un DIA puedo hacerlo todo bien y al DIA siguiente no soy capaz de hacerlo.
- Corrígeme razonablemente y con tranquilidad.
- Mejor felícitame por mis logros, aunque sean pequeños.
Y... cuando todo esto no funcione, no te desesperes. Ni tú ni yo tenemos la culpa. Solo te pido paciencia, seguro que de mayor te lo agradeceré.
Siento si mi letra no es tan bonita como ayer, pero hoy solo hacerla así, lo intento pero no puedo, lo siento.
Un beso muy fuerte,
Tu alumno
martes, 1 de mayo de 2012
Recomendaciones para un sistema de evaluación correcto con alumnos TDAH
Muchos alumnos con TDAH, presentan un gran problema a la hora de plasmar de forma escrita especialmente, todo aquello que han estudiado. Es por ello que desde los gabinetes siempre recomiendan que se adapte el examen a las necesidades del alumno, esto no supone quitar temario...
Es conveniente
• Reflexionar sobre cuál es el tipo de prueba (oral o escrita) y formato (de desarrollo, verdadero/falso, esquemas, frases para completar, etc.) más conveniente para el alumno con TDAH. Para ello, el tutor debe recopilar de todos los profesores que imparten clase al alumno los diferentes formatos de exámenes que utilicen para así establecer las pruebas más idóneas que facilitan al alumno demostrar sus habilidades y conocimientos adquiridos.
• Entregar los exámenes escritos al alumno, para evitar la lentitud de procedimientos, como la copia o el dictado.
• Permitir al alumno que presente problemas de escritura, hacer los exámenes de forma oral o mediante procesador de textos.
Desde mi punto de vista, el mayor problema es que siguen existiendo demasiadas diferencias entre la figura del psicólogo o del psicopedagogo y el maestro o profesor. Parece que el gabinete y las aulas son dos realidades distintas, que muchas veces se trabaja de manera independiente... el psicólogo/psicopedagogo elabora informes diagnósticos, pasa pruebas, da pautas etc. y el docente da clase y muchas veces debido al número de alumnos que hay en un aula no tiene tiempo a poder atender a un discente a un nivel tan individual y menos para ir haciendo distintos modelos de exámenes...
Hasta que no se produzca un acercamiento entre ambas posturas, estos alumnos no recibirán toda la ayuda o atención que realmente merecen.
Una lección...
Tengo un alumno con el que trabajo de forma privada desde hace 4 años, y en su momento perteneció a la asociación, pero me gustaría compartir su caso.
No fue hasta 6º de primaria que le diagnosticaron que tenia TDAH, el niño estaba agobiado, pues no podia controlar su comportamiento, estaba inquieto, le costaba centrarse y concentrarse etc. Los padres estaban muy preocupados, primero por su hijo y después por la imagen que tenian de él los profesores, siempre le estaban poniendo notitas en la agenda, expulsándolo de clase, regañándolo delante de todos, bajándole la nota por el comportamiento etc.
El hecho de tener un diagnóstico, significó encontrar una respuesta a su comportamiento y actitud, la medicación le ayudó y el apoyo de la familia y trabajarlo a distintos niveles y/o aspectos significó una mejoría, aunque eso así poco a poco...
Actualmente está estudiando 3ºESO, a nivel de estudio es brillante, es un niño muy inteligente y con un gran corazón... pero su problema viene a la hora de hacer el examen por escrito. Se le dispersa la información y no es capaz de plasmar todo aquello que sabe. El psicólogo del mismo centro recomendó al profesorado que sería conveniente que le adaptaran el tipo de examen, sin rebajar los contenidos, pero la propuesta no ha tenido mucho éxito; así que seguimos luchando, lo más sorprendente es que no se desanima, que sigue esforzándose y de hecho ha aprobado las recuperaciones del 2º trimestre y por supuesto, ya estamos preparando y trabajando duro para poder aprobar el tercer trimestre.
Todo esto os lo cuento por lo siguiente... el otro día me dice:
Mamen, ya se lo que quiero ser de mayor, me gustaría ser psicólogo, pero no un simple psicólogo, sino un especialista en el tema del TDAH, para poder ayudar a otros niños que puedan tener el mismo problema que tengo yo...
Me quedé asombrada y al mismo tiempo me sentí satisfecha y recompensada. Que un alumno que sigue padeciendo algunas consecuencias de este trastorno, que no le deje mostrar a los demás lo brillante que es y que en algunos momentos siga sientiéndose algo nervioso... pero que pese a todo se plantee este futuro ¡me dejó sin palabras!
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