¿Qué espera un niño con TDAH y sus padres de nosotros?

Carta de Diego

Estimado profe:

Antes de que comience el curso, permíteme hablarte de mí. Soy un niño que tiene un trastorno llamado TDAH. Esto significa que me comportaré de forma muy inquieta, a veces impulsiva. En ocasiones me será difícil mantener la atención. Me distraeré fácilmente y a veces haré bobadas que distraigan a los demás. Olvidaré los deberes y también los libros y cuadernos. Quiero que sepas que todo esto no lo lo hago porque quiera, sino porque no puedo evitarlo. Tampoco te sientas ofendido, ni pienses que deseo fastidiarte.

Me gustaría que, pese a todo lo que el TDAH me haga hacer en clase, me quieras, me aceptes, y me digas que valgo mucho, que soy un buen niño y también que en ocasiones soy capaz de hacer cosas con éxito. Sé, por mis padres que hacer esto te va a resultar difícil, pero... ¡Tú eres un profe!
Seguro que lo harás bien. Es bueno, que guardes esta carta y la leas a menudo, porque nos hará falta a los dos...

Con mucho cariño,

tu alumno Diego

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lunes, 9 de abril de 2012

El enfado y la solución de conflictos

Estamos trabajando las emociones con estos alumnos, mediante una serie de situaciones.

Nos enfadamos cuando...

1. No conseguimos lo que queríamos
  • A veces le echamos la culpa a los objetos cuando algo no nos sale bien ¡Este trasto nunca funciona bien!
  • A veces le echamos la culpa a los compañeros ¡La culpa la tiene Carlos que nunca me deja jugar!
  • A veces le echamos la culpa a las circunstancias o cosas que ocurren. Hoy me he puesto las botas nuevas y no hay partido por la lluvia.
2. Los demás no nos respetan
  • A veces alguien tiene mala intención y quiere perjudicarnos.
    • Cuando no se respeta el turno en una fila.
    • Cuando nos insultan o nos ponen motes.
    • Cuando alguien nos amenaza.
3. Tenemos experiencias desagradables
  • En ocasiones el dolor hace que nos enfurezcamos. ¡Como pille al dichoso mosquito lo aplasto! ¡Que se prepare que no sabe quien soy yo! ¡Buááá qué dolor!

"Si nos damos cuenta bien de los motivos de nuestro enfado podremos expresarlo más adecuadamente"


Solución de conflictos

A veces nuestro comportamiento no es adecuado para relacionarnos con los demás. Eso provoca conflictos que debemos PREVENIR y SOLUCIONAR.

Hemos tratado situaciones que se dan en el colegio y pueden provocarles algún tipo de enfado y les hemos presentado otras, por ejemplo:

"Mientras estás hablando con un compañero, otro te da un empujón sin querer y te caes al suelo. Tú te enfadas pero no quieres que se produzca un gran conflicto con enfrentamiento y pelea". Expresa tu enfado con palabras.

"Alguien te ha manchado un cuaderno que tenías encima de la mesa. Eso te ha hecho que te enfades. Sabes quien ha sido. Decides reaccionar de un modo inteligente, es decir, expresar tu enfado de forma que defiendas tus derechos, y que la otra persona sepa lo que ha hecho y pida disculpas".

Para dominar y controlar un enfando grande debemos aprender a tranquilizarnos, serenarnos y calmarnos en los momentos en que creamos que vamos a "perder los nervios".

¿Qué puedo hacer?

1. Darte cuenta de tu enfado

Creo que me estoy enfadado demasiado...
 
2. Hablarte a ti mismo/a

He de calmarme, tranquilidad, serenidad... No debo alterarme.

3. Pedir explicaciones si alguien te ha molestado

Lo que acabas de decir, me ha molestado mucho. No debes hablar de ese modo.

4. A veces es bueno alejarse del lugar de enfado

Creo que será mejor dar una vuelta. Permanecer aquí puede ser peor.

¿Cómo ser inteligentes? Respetar a los demás. No molestarles.

Algunos de los niños con TDAH no saben mantener una relación duradera de amistad. Les cuesta encontrar el límite, y no se dan cuenta de que algunos de sus comentarios pueden resultar pesados o aburridos para los demás. Trabajar este aspecto en los talleres es fundamental.

Los objetivos o puntos importantes a trabajar han sido:

¿Cómo puedo ser inteligente en mi relación con los demás?
  • Sabiendo que a nadie le gusta ser molestado.
  • Sabiendo que es necesario respetar a los compañeros y no "meterse" con ellos.
  • Pensado primero aquello que quiero decir (cuidar el vocabulario, la postura, evitar bromas pesadas etc.)
  • Diciendole a la persona que no estamos de acuerdo con lo que nos está diciendo, que no nos gusta. Que no queremos molestar a nadie.
¿Qué debemos pensar ante situaciones incómodas? Es adecuado decir:
  • No me gusta que me molesten. Tampoco me gusta molestar a los demás.
  • Está bien que me llames por mi nombre, sin insultos.
  • No me parece adecuado lo que me dices. No debemos fastidiar a nadie.
También se ha trabajado el decir NO cuando lo que nos piden no es adecuado.

Presentamos una situación "A veces algún compañero/a nos pide que hagamos algo que no está bien: como insultar a alguien, molestarle, gastarle una broma pesada...

Ante situaciones de este tipo es bueno pensar "No me gusta lo que me está diciendo"

Hemos trabajado con los alumnos este tipo de situaciones, que suelen presentarse a diario, es importante que tengan estrategias para poder afrontarlas.
     

     



jueves, 5 de abril de 2012

¿Cómo ser inteligentes? Como ser optimista

Para trabajar la inteligencia emocional con los niños de la asociación, siempre se eligen actividades con un grado o nivel menor de la edad de los sujetos, puesto que tienen las emociones muy tocadas, dificultad con las habilidades sociales... es un punto muy delicado, por lo que no se debe llevar de una forma demasiado directa.

Bajo el título de ¿Cómo ser inteligentes?, se trabajan distintas habilidades. Este período lo hemos empezado con el optimismo.

Como ser optimista
  • Viendo la parte positiva de lo que nos ocurre.
  • Teniendo buen humor.
  • Estar contentos con las cosas adecuadas que hacemos.
Se presentan unas imágenes con el título Imagina que...

Jugando en el patio por la mañana lo has pasado bien.
Jugando en el patio por la tarde te has aburrido mucho.

Ante estas dos situaciones, se plantean preguntas del tipo

¿Qué dice una persona optimista? Hoy me he divertido mucho.
¿Qué piensa una persona optimista? Me he divertido mucho, aunque por la tarde me he aburrido un poco. No importa.

Lo que sentirá una persona optimista es... Me he sentido feliz, alegre y a gusto con mis compañeros y compañeras.


A continuación se plantean otras situaciones a los niños, para poner en práctica la habilidad trabajada. Se elegieron situaciones del tipo:

Imagina que...
  • Por la mañana te ha salido bien la escritura. Sien embargo, te ha salido regular un problema de matemáticas ¿Qué te dices?
  • Has hecho un dibujo de un paisaje y te ha salido bien, solamente un árbol te ha salido mal ¿Qué te dices?
  • Tienes que hacer una tarea de clase, un ejercicio, una copia, un problema... ¿Cómo te saldrá mejor la tarea?
    • Pienso "Me saldrá mal. ¡Seguro! (Siendo pesimista)
    • Si presto atención me saldrá bastante bien. ¡Seguro! (Siendo optimista)
¿Qué conclusiones sacaron los niños del trabajo de estas sesiones?
  • Pensando que puedes hacer las cosas bien (Siendo optimista y no pesimista).
  • Sonriendo.
  • Sitiéndote a gusto con las cosas buenas que haces (Siempre se puede mejorar, pero hay que valorar el esfuerzo que uno hace. La constancia, el trabajo y el esfuerzo me ayudarán a que las cosas poco a poco me salgan mejor).

martes, 3 de abril de 2012

Trabajando la inteligencia emocional

Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como “la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción...”. Este término fue popularizado por Goleman (1996) y, en la actualidad, es la base de multitud de programas dirigidos tanto a niños como a adultos.
Trabajar la Inteligencia emocional, engloba o implica el trabajo de la Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal. La Inteligencia Interpersonal permite comprender y trabajar con los demás, la intrapersonal nos ayuda a comprendernos mejor y mejorar la relación con uno mismo.

¿Qué componentes tiene la Inteligencia Emocional?

Fundamentalmente, los componentes de la Inteligencia Emocional son: las emociones, los pensamientos y conductas, la auto-aceptación, la solución de problemas y las relaciones interpersonales.

Las emociones: el primer paso será aprender a identificar y etiquetar las propias emociones, desarrollar un vocabulario emocional, evaluar su intensidad y manejar sus reacciones emocionales identificando maneras adecuadas de expresarlas.

Los pensamientos y conductas: conviene que los niños comprendan la mutua relación entres sus pensamientos, emociones y comportamientos. Se tiene que desarrollar la motivación de logro de cada uno, para que puedan adquirir seguridad en lo que hacen y pidan ayuda sólo cuando lo necesiten. Controlar las emociones significa la capacidad para demorar gratificaciones y frenar la impulsividad.

La auto-aceptación:
lo principal es que los niños desarrollen una aceptación incondicional de sí mismos y de los demás. Con este fin aprenderán a conocerse mejor, reconociendo cuáles son sus puntos fuertes y débiles; aprendiendo a quererse y aceptarse con independencia de sus errores, debilidades, rendimientos o, incluso, con independencia de las opiniones de los demás.

La solución de problemas:
desde una edad temprana tienen que aprender que existen distintos tipos de situaciones y que cada una les exigirá unas u otras respuestas. Además, aprenderán a identificar diferentes alternativas de solución a los problemas. Todo ello se les enseñará con el fin de que aprendan a tomar las decisiones más convenientes y resuelvan de la mejor manera problemas cotidianos.

Las relaciones interpersonales: se basan en el autocontrol y la empatía, ponerse en el lugar del otro, e implican el desarrollo de la competencia social, la cooperación y los lazos de amistad. Los niños deben aprender a ponerse “en la piel” de otras personas, a iniciar y mantener amistades, comunicarse mejor con sus amigos, padres y profesores.

La Inteligencia Intrapersonal es el conocimiento de los aspectos internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre ciertas emociones y finalmente, ponerles un nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta. Entre las capacidades implicadas destacan la capacidad para plantearse metas, evaluar habilidades y desventajas personales, y controlar el pensamiento propio.
Se relaciona con las habilidades de meditación, disciplina personal, autocontrol…

La inteligencia interpersonal, se basa fundamentalmente en el desarrollo de habilidades sociales. Se compone del desarrollo de capacidades tales como el trabajo en grupo y la empatía. Y se relaciona con las habilidades de reconocimiento y respuesta de los sentimientos y personalidad de los otros.


Para desarrollar la Inteligencia Emocional, ¿qué habrá que tener en cuenta?En las emociones hay distintos componentes que se mezclan y relacionan entre sí y que hacen de ellas una de las grandes cualidades del ser humano.

Cuando una persona se “emociona”, esto puede advertirse en varios aspectos:

Sus conductas: ante una emoción realizamos gestos faciales, decimos algo o nos movemos de un lado a otro. Estas expresiones pueden verlas los demás y, por lo tanto, nos comunicamos también por medio de ellas. Si los niños aprenden a reconocer estas señales será un gran paso para saber etiquetar emociones, ponerles nombre. Sin embargo, en multitud de ocasiones los sentimientos no suelen expresarse verbalmente, sino a través del tono de voz, los gestos, miradas, etc. La clave para reconocer las emociones reside también en la destreza para interpretar el lenguaje corporal, habrá que hacerles prestar una gran atención a estas señales para que aprendan a discriminarlas.

Sus signos corporales:
unas u otras emociones inducen respuestas muy distintas en nuestro cuerpo como, por ejemplo, la aceleración del ritmo cardiaco, la sudoración, los movimientos del estómago o la tensión de los músculos. Cuanto mejor conozca el niño lo que le sucede ante cada emoción, mejor sabrá controlarlas y cambiarlas, si es necesario, por otras más adecuadas.

Sus pensamientos: lo que se piensa en cada situación influye notablemente en cómo se resuelva. Si los niños aprenden a sentirse capaces para salir airosos de situaciones que ahora contemplan como difíciles, se sentirán más seguros e intentarán resolverlas, prestando atención a lo que se dicen a sí mismos. Aquí entra también en juego lo que los adultos les decimos sobre lo que pueden hacer, lo que se les da bien y lo que deben intentar explorar. Comentarios como “Lo vas a hacer bien”, “Tu puedes” o “Qué bien te ha salido” son siempre mucho más gratificantes para ellos y les impulsarán a tener un mejor autoconcepto de sí mismos.