Los rompecabezas o puzzles sulen presentar dificultades a algunos de nuestros alumnos con TDAH, lo pude comprobar con un alumno de 3ºESO que fue incapaz de montar un puzzle de 6 piezas.
Este enlace puede permitirles entrenar de una manera más divertida:
http://www.tdahmexico.com/Rompecabezas.aspx
Inteligencia emocional, habilidades sociales, modificación de conducta, atención, memoria, ansiedad, técnicas de estudio y el juego.
¿Qué espera un niño con TDAH y sus padres de nosotros?
Carta de Diego
Estimado profe:
Antes de que comience el curso, permíteme hablarte de mí. Soy un niño que tiene un trastorno llamado TDAH. Esto significa que me comportaré de forma muy inquieta, a veces impulsiva. En ocasiones me será difícil mantener la atención. Me distraeré fácilmente y a veces haré bobadas que distraigan a los demás. Olvidaré los deberes y también los libros y cuadernos. Quiero que sepas que todo esto no lo lo hago porque quiera, sino porque no puedo evitarlo. Tampoco te sientas ofendido, ni pienses que deseo fastidiarte.
Me gustaría que, pese a todo lo que el TDAH me haga hacer en clase, me quieras, me aceptes, y me digas que valgo mucho, que soy un buen niño y también que en ocasiones soy capaz de hacer cosas con éxito. Sé, por mis padres que hacer esto te va a resultar difícil, pero... ¡Tú eres un profe!
Seguro que lo harás bien. Es bueno, que guardes esta carta y la leas a menudo, porque nos hará falta a los dos...
Con mucho cariño,
tu alumno Diego
Estimado profe:
Antes de que comience el curso, permíteme hablarte de mí. Soy un niño que tiene un trastorno llamado TDAH. Esto significa que me comportaré de forma muy inquieta, a veces impulsiva. En ocasiones me será difícil mantener la atención. Me distraeré fácilmente y a veces haré bobadas que distraigan a los demás. Olvidaré los deberes y también los libros y cuadernos. Quiero que sepas que todo esto no lo lo hago porque quiera, sino porque no puedo evitarlo. Tampoco te sientas ofendido, ni pienses que deseo fastidiarte.
Me gustaría que, pese a todo lo que el TDAH me haga hacer en clase, me quieras, me aceptes, y me digas que valgo mucho, que soy un buen niño y también que en ocasiones soy capaz de hacer cosas con éxito. Sé, por mis padres que hacer esto te va a resultar difícil, pero... ¡Tú eres un profe!
Seguro que lo harás bien. Es bueno, que guardes esta carta y la leas a menudo, porque nos hará falta a los dos...
Con mucho cariño,
tu alumno Diego
domingo, 13 de mayo de 2012
Trabajando la discriminación auditiva
Es frecuente en niños con TDAH que puedan mostrar dificultades en discriminación auditiva. Esta página es un excelente recurso para poder trabajar este aspecto:
http://ntic.educacion.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem2006/musica_educa/presentacion.swf
http://ntic.educacion.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem2006/musica_educa/presentacion.swf
Cuento sobre el TDAH
¿Si no se realiza un buen diagnóstico qué?
Quiero compartir esta historia escrita por unos padres. Destacan palabras como "Nuestro hijo fue diagnosticado de TDAH pero resultó
que lo que le pasaba era algo distinto". Parece que recoge el sentimiento de muchas familias con este problema y que luchan por la mejoría de sus hijos, espero que os haga reflexionar...
Llevamos mucho tiempo pensando sobre el problema de nuestro hijo. Un profesional
tras otro, con muy buenas intenciones, pero con muy pocos resultados. Un día nos
dijimos que no queriamos sólo tapar el problema, que queríamos llegar al fondo
de todo, encontrar la causa para poder encontrar la solución. Estamos
convencidos que es posible y por eso no nos rendimos. Hemos encontrado terapias
de las que hace unos meses no sabiamos absolutamente nada, entre otras cosas
porque ningún profesional nos informó, hemos ido forjandonos una idea (la
nuestra) sobre el problema y hemos diseñado una estrategia basada en la
experiencia de muchos y en el asesoramiento de profesionales con ganas de ayudar
a nuestro hijo, no de hacer que moleste menos.
"Voy a contaros la historia de unos amigos que vivían en una preciosa
casa.
Ésta era el orgullo de la familia. La habían comprado con esfuerzo e ilusión.
Al cabo de poco tiempo de vivir en ella, comenzaron los problemas. Primero fueron las goteras y después las tejas, que no dejaban de caerse sin razón aparente. Se veían obligados a renovar el tejado todos los años.
Luego aparecieron pequeñas grietas que iban transformándose en otras más grandes que había que rellenar. Estaban por todas partes: abajo, en el salón y en la cocina. Arriba, en casi todas las habitaciones. Se hicieron visibles tanto en la fachada como en el interior.
La pintura se resquebrajaba y se caía a jirones, teniendo que pintarlo todo de nuevo.
Lo peor fue cuando las paredes empezaron a mostrar debilidad e inestabilidad. Hubo que construir contrafuertes en las cuatro fachadas para apuntalarlas y evitar que la casa entera se viniera abajo.
Seguía siendo una casa bonita, pero sus habitantes empezaban a estar cansados de las preocupaciones y de visitar a tantos y tantos expertos en construcción.
"Tienen ustedes que hacerse a la idea de que este tejado no aguantará y no les queda otro remedio que renovarlo todos los años", decían unos…
"No se preocupen", decían otros… "Nosotros nos ocuparemos de todo. Apuntalaremos las paredes y seguro que aguanta la casa en pie otros cien años."
"¡Oiga!, que esta casa no tiene cien años."
"Ah, ¿no? Vaya… pues lo parece… Pero bueno, lo dicho: nosotros nos encargamos."
Y así pasaron los años. Y la casa aguantaba estoicamente, llena de parches y muletas, con tejas que se caían cada dos por tres… temiendo las inclemencias del tiempo…
Un día, un amigo les contó lo contento que estaba con su casa desde que había contratado los servicios de un "organizador arquitectónico".
"Por suerte no nos hace falta ayuda con nuestra casa", le aseguraron. "Tenemos a los mejores expertos en construcción trabajando aquí a menudo."
"Bueno, os dejo su tarjeta por si cambiáis de idea."
Preguntaron a sus conocidos y a los expertos en construcción si ellos sabían algo del "organizador arquitectónico".
"¡Es un charlatán!", respondió uno. "¡Un farsante!", aseguró otro. "Sólo conseguiréis que os saque el dinero sin solucionar vuestros problemas", dijeron los demás.
Nuestros protagonistas sintieron que esta última observación encajaba bastante con los mismos que la hacían. Y total… no tenían demasiado que perder dada su situación.
El organizador arquitectónico les habló con claridad: "Vuestra casa está situada en un hermoso paraje. Su planta es pequeña pero magnífica. En sus paredes apenas se notan las grietas que han sido magistralmente retocadas. El tejado es nuevo y reluciente… Y los contrafuertes… la verdad es que se ponen tanto últimamente que ya nos vamos acostumbrando a verlos. Hasta tal punto, que pronto nos extrañará ver casas sin ellos… Los colores que la envuelven son bellos y la decoración exquisita, no falta en ella un detalle ni el calor del hogar… Pero… ¡nada de esto es suficiente si la casa no se sostiene!"
"¿Y qué podemos hacer? Llevamos años luchando…"
"¿Qué os parece iniciar una nueva lucha, pero en la dirección adecuada?"
"¿Qué quieres decir?"
"Pues que es hora de dejar de poner parches aquí y allá. Es hora de dejar de poner remedios transitorios que os atarán de por vida y traerán nuevas necesidades y preocupaciones. Es hora de dejar de mirar los pequeños problemas que van surgiendo por todas partes y plantearnos dónde está la verdadera razón de que todo esto ocurra.
Y la razón es bien sencilla: FALLAN LOS CIMIENTOS… los pilares y las vigas maestras… Sin unos cimientos sólidos, de poco nos servirá renovar el tejado cada año y rellenar grietas constantemente. A esta casa le falta una buena base."
"¿Y cómo se la daremos?"
"Pues igual que a todas las casas del mundo. Cuando fallan los cimientos sólo podemos volverlos a construir."
A nuestros amigos les pareció todo muy lógico y se preguntaron por qué nunca alguien les había propuesto hacer lo mismo. Se informaron bien de cómo sería el proceso y se pusieron manos a la obra.
Fueron unos meses muy duros, con la casa llena de obreros y de ruido. Todo cubierto de polvo y patas arriba. Incomodidad y trabajo extra para toda la familia…
Pero al cabo de este tiempo, la pequeña casa era no sólo bella, sino también sólida y segura. Jamás volvió a preocupar a sus moradores, sólo les dio felicidad y satisfacciones.
Los expertos en construcción, junto a los fabricantes de tejas, siguen sin reconocer la mejoría en la casa, aún a pesar de ser absolutamente evidente. Cuando la gente les pregunta, evaden el tema o simplemente se excusan diciendo que eso de la "organización arquitectónica" no es una profesión reconocida y que su labor no tiene ninguna base científica…
Si piensas que esta historia es simple, absurda e irreal, te diré que así vemos muchos la situación actual del TDA-H… igual de simple, de absurda y de irreal. Una vez más, la realidad supera la ficción.
Ésta era el orgullo de la familia. La habían comprado con esfuerzo e ilusión.
Al cabo de poco tiempo de vivir en ella, comenzaron los problemas. Primero fueron las goteras y después las tejas, que no dejaban de caerse sin razón aparente. Se veían obligados a renovar el tejado todos los años.
Luego aparecieron pequeñas grietas que iban transformándose en otras más grandes que había que rellenar. Estaban por todas partes: abajo, en el salón y en la cocina. Arriba, en casi todas las habitaciones. Se hicieron visibles tanto en la fachada como en el interior.
La pintura se resquebrajaba y se caía a jirones, teniendo que pintarlo todo de nuevo.
Lo peor fue cuando las paredes empezaron a mostrar debilidad e inestabilidad. Hubo que construir contrafuertes en las cuatro fachadas para apuntalarlas y evitar que la casa entera se viniera abajo.
Seguía siendo una casa bonita, pero sus habitantes empezaban a estar cansados de las preocupaciones y de visitar a tantos y tantos expertos en construcción.
"Tienen ustedes que hacerse a la idea de que este tejado no aguantará y no les queda otro remedio que renovarlo todos los años", decían unos…
"No se preocupen", decían otros… "Nosotros nos ocuparemos de todo. Apuntalaremos las paredes y seguro que aguanta la casa en pie otros cien años."
"¡Oiga!, que esta casa no tiene cien años."
"Ah, ¿no? Vaya… pues lo parece… Pero bueno, lo dicho: nosotros nos encargamos."
Y así pasaron los años. Y la casa aguantaba estoicamente, llena de parches y muletas, con tejas que se caían cada dos por tres… temiendo las inclemencias del tiempo…
Un día, un amigo les contó lo contento que estaba con su casa desde que había contratado los servicios de un "organizador arquitectónico".
"Por suerte no nos hace falta ayuda con nuestra casa", le aseguraron. "Tenemos a los mejores expertos en construcción trabajando aquí a menudo."
"Bueno, os dejo su tarjeta por si cambiáis de idea."
Preguntaron a sus conocidos y a los expertos en construcción si ellos sabían algo del "organizador arquitectónico".
"¡Es un charlatán!", respondió uno. "¡Un farsante!", aseguró otro. "Sólo conseguiréis que os saque el dinero sin solucionar vuestros problemas", dijeron los demás.
Nuestros protagonistas sintieron que esta última observación encajaba bastante con los mismos que la hacían. Y total… no tenían demasiado que perder dada su situación.
El organizador arquitectónico les habló con claridad: "Vuestra casa está situada en un hermoso paraje. Su planta es pequeña pero magnífica. En sus paredes apenas se notan las grietas que han sido magistralmente retocadas. El tejado es nuevo y reluciente… Y los contrafuertes… la verdad es que se ponen tanto últimamente que ya nos vamos acostumbrando a verlos. Hasta tal punto, que pronto nos extrañará ver casas sin ellos… Los colores que la envuelven son bellos y la decoración exquisita, no falta en ella un detalle ni el calor del hogar… Pero… ¡nada de esto es suficiente si la casa no se sostiene!"
"¿Y qué podemos hacer? Llevamos años luchando…"
"¿Qué os parece iniciar una nueva lucha, pero en la dirección adecuada?"
"¿Qué quieres decir?"
"Pues que es hora de dejar de poner parches aquí y allá. Es hora de dejar de poner remedios transitorios que os atarán de por vida y traerán nuevas necesidades y preocupaciones. Es hora de dejar de mirar los pequeños problemas que van surgiendo por todas partes y plantearnos dónde está la verdadera razón de que todo esto ocurra.
Y la razón es bien sencilla: FALLAN LOS CIMIENTOS… los pilares y las vigas maestras… Sin unos cimientos sólidos, de poco nos servirá renovar el tejado cada año y rellenar grietas constantemente. A esta casa le falta una buena base."
"¿Y cómo se la daremos?"
"Pues igual que a todas las casas del mundo. Cuando fallan los cimientos sólo podemos volverlos a construir."
A nuestros amigos les pareció todo muy lógico y se preguntaron por qué nunca alguien les había propuesto hacer lo mismo. Se informaron bien de cómo sería el proceso y se pusieron manos a la obra.
Fueron unos meses muy duros, con la casa llena de obreros y de ruido. Todo cubierto de polvo y patas arriba. Incomodidad y trabajo extra para toda la familia…
Pero al cabo de este tiempo, la pequeña casa era no sólo bella, sino también sólida y segura. Jamás volvió a preocupar a sus moradores, sólo les dio felicidad y satisfacciones.
Los expertos en construcción, junto a los fabricantes de tejas, siguen sin reconocer la mejoría en la casa, aún a pesar de ser absolutamente evidente. Cuando la gente les pregunta, evaden el tema o simplemente se excusan diciendo que eso de la "organización arquitectónica" no es una profesión reconocida y que su labor no tiene ninguna base científica…
Si piensas que esta historia es simple, absurda e irreal, te diré que así vemos muchos la situación actual del TDA-H… igual de simple, de absurda y de irreal. Una vez más, la realidad supera la ficción.
Carta de un alumno a sus maestros
Me gustaría compartir con vosotros otra carta de un alumno TDAH a sus maestros.
A mis maestros:
Ya me conoces, me llamo... y como todos soy un niño especial, único e irrepetible.
He sido detectado como un TDAH, que significa que tengo un "Trastorno por déficit de atención con Hiperactividad".
No es una enfermedad, es una condición con la que tengo que aprender a vivir, y necesito que TÚ me ayudes:
- Permíteme que me mueva más de lo normal. Estaré siempre dispuesto a ir a por algo, borrar la pizarra, tirar un papel a la papelera etc.
- A veces soy demasiado impulsivo: ayúdame a controlarme.
- Vigila bien mis movimientos.
- Cambio de atención constantemente, cualquier cosa me distrae, por lo que me resulta difícil concentrarme en una sola tarea mucho tiempo.
- Dame instrucciones claras y concisas, por favor.
- Asegúrate de que te he entendido.
- Me resultan más fáciles las tareas cortas.
- Soy muy variable, un DIA puedo hacerlo todo bien y al DIA siguiente no soy capaz de hacerlo.
- Corrígeme razonablemente y con tranquilidad.
- Mejor felícitame por mis logros, aunque sean pequeños.
Y... cuando todo esto no funcione, no te desesperes. Ni tú ni yo tenemos la culpa. Solo te pido paciencia, seguro que de mayor te lo agradeceré.
Siento si mi letra no es tan bonita como ayer, pero hoy solo hacerla así, lo intento pero no puedo, lo siento.
Un beso muy fuerte,
Tu alumno
Fase II - Planificación y propuesta de intervención
En esta fase he podido aprender mucho, escuchar a los padres, compartir su experiencia y poder aconsejarles es muy gratificante. Lo que me resulta especialmente duro es notarlos desesperados, como he dicho en mi anterior entrada, el caso que más me duele es el de un niño que ha repetido y se encuentra en 5º de primaria, los padres están separados y el padre se desentiende bastante de su hijo. Según la madre, los profesores del centro escolar al que acude, no tienen en cuenta el TDAH del niño, puede ser que sea cierto, pero de todas formas el hecho de que la madre se muestre nerviosa y que no tenga un referente de autoridad claro tambien influye...
En esta fase, se han mantenido entrevistas con distintos docentes y otros profesionales (entrevistas que hemos preparado con detalle la psicóloga y yo, de forma que permitan extraer informacion de calidad y válidad y por otra parte, poder dar un feedback o valoración, así como poder establecer una serie de pautas de trabajo y otros aspectos a tener en cuenta).
Antes de establecer los nuevos puntos de trabajo e incorporar a los niños nuevos, hicimos una revisión de los registros de los alumnos que ya llevan tiempo en la asociación, con el fin de valorar los progresos y poder determinar los asepctos que necesitan trabajar o determinar si hay algún aspecto en el que necesita incidir.
Hay varios
grupos de trabajo, estos se diferencian en la edad de los niños y el tiempo que
llevan en la asociación. Los niños que llevan tiempo trabajando en los
talleres, muestran un progreso y tienen ciertos aspectos trabajados o con un avance notable… un alumno
nuevo, no puede coger este mismo ritmo de trabajo; por lo que debería
seguir o una terapia individual o empezar con un niños relativamente nuevos en
la asociación, hasta que se vuelva a hacer una valoración a principio del siguiente curso.
Me resulta
especialmente interesante ver el contraste entre los alumnos que llevan tiempo trabajando en los talleres y los que son recientes, es tanto el progreso y la diferencia que notas... es una clara prueba de que el hecho de trabajar con estos niños sirve y mucho. Es importante tener claro o delimitar que aspectos en que aspectos se quiere incidir y montar actividades encaminadas a la consecución de los mismo. ¡Realmente apasionante!
Fase II - Planificación y propuesta de intervención
FASE II – 15 horas – Marzo &
Abril
Los objetivos de la fase II
eran:
- Interpretar datos extraídos del informe diagnóstico.
- Contrastar datos con el tutor/a del centro del alumno.
- Reunión con las familias.
- Asignación de los talleres a los alumnos según los aspectos que necesite trabajar.
Actividades y contenidos:
- Valoración de los datos e información obtenida.
- Reunión con las familias y tutor del alumno/a (intercambio de información).
- Planificación de los talleres y actividades a trabajar, según necesidades del alumnado.
El informe
diagnóstico es clave para determinar las necesidades que presenta el alumno.
Muchas veces por parte de los centros educativos viene un mal diagnóstico, digo
esto, porque nos han llegado a la asociación informes realizados a mano,
simplemente con la opinión de los profesores, cuando ese es simplemente el
primer paso.
Tras pasar las
pruebas diagnósticas, requiere interpretar los datos extraídos, en mi caso con
la ayuda de la psicóloga. Para que un psicopedagogo pueda pasar y analizar
estas pruebas, necesitaría una formación complementaria en este campo,
especialmente para poder valorar la información. El informe es contrastado con
el tutor del centro, a éste se le remite una copia del mismo y se establecen
las pautas a seguir en el aula con este alumno. No todos los profesorados están
dispuestos a colaborar de la misma forma, pero tampoco todos los padres
reaccionan de la misma forma o aceptan que su hijo pueda tener este trastorno. Por
ejemplo, en el centro escolar en el cual trabajo, en primero de primaria tengo
un alumno que es un claro caso de TDAH, no se puede controlar, no puede centrarse
en las tareas a realizar, olvida las cosas, necesita levantarse constantemente,
pero su madre se niega a ver lo evidente y dice que prefiere trabajarlo en casa…
desde mi punto de vista, le está haciendo un flaco favor a su hijo, aunque con
el tiempo no tendrá otra que asumirlo.
La mayoría de
familias que acuden a la asociación, tienen asumido que sus hijos tienen TDAH, así
que se muestran receptivas y abiertas, aunque hay casos muy duros,
especialmente cuando existen familias desestructuradas, puesto que las madres
en estos casos (muchas veces son las madres las que sufren más), llevan una carga muy fuerte y si a ello le añades que su hijo
tiene dificultades en el centro escolar y la tutora no tiene en cuenta que es
TDAH. En la mayoría de casos, sueles sacar bastante información de las
entrevistas con los padres.
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